Las fortalezas del scoutismo


Familias y amigos del 253:

Les compartimos una interesante nota que salìo en el diario “El sol de San Juan”.

Conocé las 10 fortalezas para contratar un Scout en tu empresa

 

La destacada revista Forbes de España sacó a la luz un artículo referido a las habilidades que tiene un Scout a la hora de ser contratado por grandes y pequeñas empresas por el festejo de su dia.

En San Juan existen mas de 1000 scouts repartidos en gran parte de la provincia. Una fracción de ellos son mayores de 18 años y gran parte trabajan en diferentes ámbitos, los hay policías, maestros, amas de casa, abogados, pedagogos, médicos, enfermeros, empleados de administración pública y privada, estudiantes de diferentes carreras, etc. Ellos hacen un recoveco en su tiempo para donarlo al voluntariado como Educador Scout, enseñando y poniéndose al hombro muchas vidas de niños y jóvenes cada sábado.

Forbes destaca las fortalezas que un Scout tiene y nombra cada cualidad y el porqué debe ser contratado por una empresa “Del mismo modo que “proficiency” avala un alto nivel de inglés, leer en un Curriculum que una persona ha sido scout garantiza que cuenta con unas habilidades clave para el mercado laboral actual. Estas son las 10 fortalezas que encontrarás si contratas a alguien que es o ha sido scout. Y no tienen nada que ver con dotes comerciales asociadas al anticuadísimo y erróneo tópico de niños uniformados vendiendo pastelitos”, destacó Ana saez, creadora del artículo.

Las 10 fortalezas
Sabe trabajar en equipo. Puede llegar a tener 15 años de experiencia en trabajo en equipo, siempre con el respeto al otro como valor transversal. Montar una tienda de campaña u organizar un campamento de verano para 200 niños de forma voluntaria. El aprendizaje en scout es, por naturaleza, cooperativo y por proyectos.

Es creativo. Lleva muchos años encontrando soluciones creativas a situaciones adversas. Ha tenido que improvisar techos ante tormentas imprevistas, inventarse un juego que motive a 100 niños durante 15 días, o montar una campaña de captación de fondos para cubrir los gastos de un campo de trabajo en Siria.

Respeta su escala de valores y su palabra. Está acostumbrado a programar y llevar a cabo actividades basadas en los valores scout, que tienen un marco bien definido (algo como el “código ético” al que nos referimos en el mundo profesional). Esto le genera la necesidad de creerse los proyectos de los que forma parte, y alinearlos con sus intereses y pasiones. La verdad, la nobleza, justicia, la solidaridad o el respeto por la palabra dada son valores inamovibles en ese marco de actuación.

Sabe liderar y ser liderado. Tiene práctica desde los 6 años en tomar decisiones y trabajar en varios proyectos a la vez; en algunos de los cuales lidera y en otros es liderado por sus compañeros. Cuando lidera, lo hace con consenso, confianza, poniéndose en la piel de los demás y siendo consecuente con sus decisiones. Cuando es liderado, trabaja en equipo con respeto, fomentando el consenso y la cohesión.

Es empático. Al igual que en la empresa, en un grupo scout conviven todo tipo de niños y niñas, con diferentes edades, capacidades e intereses. La empatía juega un papel esencial para la convivencia y la ayuda mutua. Un scout ha aprendido que no todos deben llevar el mismo peso en la mochila, sino que éste se distribuye en función de las capacidades de cada uno, o que la mejor excursión no es la que llega más alto sino la que está al alcance de todo el grupo.

Valora el esfuerzo. Desde muy pequeño las actividades de la vida scout, muy vinculadas a la naturaleza, van encaminadas a que aprenda a valerse por sí mismo, a superarse incluso cuando cree que no le quedaban fuerzas ni para un paso más, a sonreír ante las dificultades y a esforzarse para conseguir aquello que se propone.

Sabe ponerse objetivos y evaluarlos. Desde los 6 años tiene práctica en ponerse metas, tanto personales como de equipo y después auto evaluarlas y recibir la evaluación de los demás. El feedback constructivo es, por tanto, una práctica que un scout domina a la perfección cuando comienza su vida laboral.

Es generoso. “Dar” y “compartir” son las verbos más presentes en la vida scout. El agua que queda en una cantimplora no es de su dueño sino de quien más la necesita, y un educador puede llegar a invertir 1.000 horas al año como voluntario, dedicadas a educar a niños a ser mejores personas.

Lucha contra la injusticia. Con el lema “deja el mundo mejor de lo que lo has encontrado”, la pedagogía scout se basa en que los niños sean capaces de entender y practicar su potencial de mejorar su entorno, resolviendo con valentía los retos a los que se enfrentan, y no mirando hacia otro lado ante las injusticias sino actuando para cambiarlas.

Es una persona “con recursos”. Tiene una dilatada experiencia en dinamizar reuniones, inventarse un juego para resolver un conflicto, hablar en público, o localizar la empresa más barata de alquiler de furgonetas. Es aventurero y dinámico, y está acostumbrado a resolver problemas de diferente tamaño y forma.

¿No son estas habilidades que todos buscamos en la gente que incorporamos a nuestros equipos de trabajo?
– Si has sido scout y educador scout, ponlo en tu CV y cuéntalo en tus entrevistas de trabajo
– Si buscas talento, no pierdas de vista las ventajas competitivas de un scout
– Si eres madre o padre y quieres educar a tus hijos en habilidades tan esenciales: apunta a tu hijo a los scout, aunque esto te conlleve madrugar los sábados.

 

 

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