La Felicidad



El Scout al igual que todas las personas tiene la necesidad de ser feliz, por consiguiente tiene que proporcionarse un ambiente propicio para serlo; este ambiente nace del interior de cada hombre; la bondad, la cortesía, la lealtad proporcionan felicidad, pero es necesario afinar la capacidad de disfrutar plenamente estas prácticas; todo hombre gracias a la inteligencia puede ser infinitamente feliz, si analiza y considera los grandes beneficios que nos rodean, que poseemos y que son regalos de la creación. Un invidente que obtiene la vista, recibe una óptima felicidad, al igual que un sordo o un carente de miembros o facultades, que como regalo o milagro recibiere. Tú que gozas de tus facultades, del privilegio de tus sentidos además de tener vitalidad ¿Eres feliz?, porque tienes suficientes razones para serlo, ahora y en vida. La sabiduría que nos legó Lord Baden-Powell, en los diez artículos de la Ley Scout, nos hacen concientes de la auténtica felicidad para nosotros y para quienes nos rodean, muestra que el don de ser feliz no se compra, que estriba en el ser, no en el tener, en el dar y en el recibir, y esto nos libera de la desgracia, de la tristeza o de la inquietud y se afina en nuestra vida el sentido auténtico del placer, la satisfacción, la libertad o la paz; por el amor sin límites a Dios, a nuestra patria, a nuestros semejantes y a nosotros mismos.

“LOS LÍDERES SON PERSONAS ORDINARIAS CON UNA DETERMINACIÓN EXTRAORDINARIA”. MAHATMA GANDHI. (Fragmento de La Ley Scout)

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